domingo 1 de noviembre de 2009

Cartelera Noviembre - Dirección de Cultura - Municipalidad de Hurlingham

DOMINGO 1 - 17 a 20 hs. EN EL CENTRO DE PARTICIPACION CULTURAL BENITO QUINQUELA MARTIN
CAFE LITERARIO
ORGANIZA CIRCULO LITERARIO ABIERTO ABUELOS BONAERENSES
(TODOS LOS PRIMEROS DOMINGOS DEL AÑO)
 

 
 DOMINGO 15 - 18 hs. EN EL CENTRO CULTURAL LEOPOLDO MARECHAL
VI ENCUENTRO - LAS CUERDAS EN AMERICA
(ver cronograma de horarios más abajo)
 

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Solicitar cronograma de actividades en versión TEXTO escribiendo a: culturahurlingham@gmail.com
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A los profesores y organizadores de algunos de estos eventos les pedimos disculpas si no aparecen sus afiches en el correo aun.
 
El cronograma de abajo está completo y ya fué enviado en el anterior correo ademas de aparecer en las carteleras municipales y en la revista que llega con el impuesto municipal a cada vecino de nuestro partido.
 
Les pedimos colaboración a todos los participantes y suscriptos a mejorar entre todos este boletin.
Se aceptan sugerencias e ideas no solo de hurlinguenses.
 
Cada boletín se prepara (digitalizando y ajustando los afiches que hayan llegado a nuestras manos o ya esten confirmados)
y se envia a todos nuestros contactos. El proceso demora todo un dia.
 
En el Facebook pueden subir ustedes mismos los afiches o noticias que quieran publicar.
 
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SI TENES ALGUNA PROPUESTA O IDEA PARA EL BICENTENARIO ESCRIBI ACA
 

NOVIEMBRE
 
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Este correo fué enviado a bibliotecailliaescobar.webmaster@blogger.com y a otros 30104 contactos relacionados con la Cultura.

 

Si desea ser eliminado de nuestra base de datos responda este mensaje en blanco o con el título ELIMINAR

 

Este mail no hubiese podido ser enviado sin el apoyo técnico de: www.grupophi.com.ar

miércoles 21 de octubre de 2009

TALLER EN LA BIBLIOTECA POR MARIANO CAMPI

TALLER DE CREACIÓN TEATRAL

 

 

Introducción

Tuve la oportunidad de participar en un taller del Festival Internacional de Teatro de Bs. As. (FIBA) a cargo del dramaturgo y director Eduardo Calla, de Bolivia. El taller duró dos días y en Escobar haré una síntesis de los aprendizajes más importantes.

 

Temario

-         Breve reseña del teatro en Bolivia y Argentina

-         Arte objetual & Arte conceptual

-         Estado & Compañías teatrales independientes

-         Las relaciones entre el teatro y otras artes

-         Ejercicio de creación teatral

-         Puesta en común y conclusiones.

 

 

El taller está orientado a dramaturgos, directores y a cualquier persona interesada en el tema. Para que sea personalizado, el cupo de participantes será limitado.

 

 

DÍA MIÉRCOLES 28 DE OCTUBRE

 

DE 16.45 a 19.45

 

BIBLIOTECA ILLIA

TAPIA DE CRUZ 1280, ESCOBAR

 

 

 

EL TALLER ES GRATUITO

CON  INSCRIPCIÓN PREVIA OBLIGATORIA

 

 

SE RESPETARÁ EL ORDEN DE LAS INSCRIPCIONES RECIBIDAS A LA DIRECCIÓN mariano_campi@yahoo.com.ar

ASUNTO: Inscripción Taller

 

 

 




Encontra las mejores recetas con Yahoo! Cocina.
http://ar.mujer.yahoo.com/cocina/

 

 

jueves 3 de septiembre de 2009

FELIZ CUMPLE EDUARDO GALEANO

El mundo
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

jueves 13 de agosto de 2009

ESTRENO ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS!!!




TEATRO DEL RECURSO
presenta:


"ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS"



DE LEWIS CARROLL

LUNES 17 DE AGOSTO

16.00hs.

TEATRO TOMÁS SEMINARI

Mitre 451, Escobar

ENTRADAS $15.-

"Alicia en el País de las Maravillas" es un homenaje a la imaginación creado en 1862 por Lewis Carroll; se trata de un clásico de la literatura adaptado para teatro infantil, una prueba de que el sinsentido siempre asecha y protege a todas las cosas que ocurren acá afuera.

¿Qué niño no ha soñado que los animales hablan y tienen una realidad paralela a la humana? ¿Qué niño no ha imaginado un mundo subterráneo lleno de magia? ¿Qué niño no se ha imaginado como protagonista de aventuras increíbles?

______________________________________________________________________

ACTÚAN

FLORENCIA SALTO

MARIANA PULISAR

FACUNDO BIAGGIONI

COREOGRAFÍAS

MARIANA PULISAR

ADAPTACIÓN Y DIRECCIÓN

MARIANO CAMPI

ASISTENCIA TÉCNICA

FLORENCIA BALLESTRERO

PRODUCCIÓN GENERAL

TEATRO DEL RECURSO


CONTACTOS:

teatrodelrecurso@hotmail.com

mariano_campi@yahoo.com.ar


martes 11 de agosto de 2009

ESCOBAR DE PELICULA

Agradecemos la invitación de la ASOCIACION ESCOBAR DE PELICULA que preside el Sr. Juan Carlos Villalba.

Invitamos a todos nuestros lectores a la proyección continuada de las películas concursantes, que se realizará en el Teatro Municipal Tomas Seminari el sábado 15 a partir de las 14 hs. como así también a la ceremonia de entrega de premios el domingo 16 a las 18 hs.

lunes 10 de agosto de 2009

AL ABRIGO

"Al abrigo" es un cuento de Juan José Saer del que me habló una amiga del alma en la que busqué ABRIGO, tan el título del texto , que entonces me lo citaba dando consuelo a cuestiones de la vida.

Me lo dejó en un sobre con una cartita que en alguno de sus párrafos decía..." trata el tema de la identidad individual o de la esencia del hombre como semillas ocultas, amparadas de la mirada del mundo. Es decir, lo que somos en realidad, no se muestra o tal vez algunos (o muchos) ni siquiera nos lo mostramos a nosotros mismos. Saer hace un trabajo muy fino con la palabra (Y te deja pensando).

AL ABRIGO (de La mayor, de Juan José Saer)

Un comerciante en muebles que acababa de comprar un sillón de segunda mano descubrió una vez que en el hueco del respaldo una de sus antiguas propietarias había ocultado su diario íntimo. Por alguna razón_ muerte, olvido, fuga precipitada, embargo- el diario había quedado ahí, y el comerciante, experto en construcción de muebles, lo había encontrado por casualidad al palpar el respaldo para probar su solidez. Ese día se quedó hasta tarde en el negocio abarrotado de camas, sillas, mesas y roperos, leyendo en la trastienda el diario íntimo a la luz de la lámpara, inclinado sobre el escritorio. El diario revelaba, día a día, los problemas sentimentales de su autora y el mueblero, que era un hombre inteligente y discreto, comprendió enseguida que la mujer había vivido disimulando su verdadera personalidad y que, por un azar inconcebible, él la conocía mucho mejor que las personas que habían vivido junto a ella y que aparecían mencionadas a menudo en el diario.

El mueblero se quedó pensativo. Durante un buen rato, la idea de que alguien pudiese tener en su casa, al abrigo del mundo, algo escondido - un diario o lo que fuese- le pareció extraña, casi imposible, hasta que unos minutos después, en el momento en que se levantaba y empezaba a poner orden en su escritorio antes de irse para su casa, se percató, no sin estupor, de que él mismo tenía, en alguna parte, cosas ocultas de las que el mundo ignoraba la existencia. En su casa, por ejemplo, en el altillo, en una caja de lata disimulada entre revistas viejas y trastos inútiles, el mueblero tenía guardado un rollo de billetes, que iba engrosando de tanto en tanto, y cuya existencia hasta su mujer y sus hijos desconocían; el mueblero no podía decir de un modo preciso con qué objeto guardaba esos billetes, pero poco a poco lo fue ganando la desagradable certidumbre de que su vida entera se definía no por sus actividades cotidianas ejercidas a la luz del día, sino por el rollo de billetes que se carcomían en el desván. Y que de todos sus actos, el fundamental era, sin duda, el de agregar de vez en cuando un billete al rollo carcomido.

Mientras encendía el letrero lumnoso que llenaba de una luz violeta el aire negro por encima de la vereda, el mueblero fue asaltado por otro recuerdo : buscando un sacapuntas en la pieza de su hijo mayor, había encontrado por casualidad una serie de fotografías pornográficas que su hijo escondía en el cajón de la cómoda. El mueblero las había vuelto a dejar rápidamente en su lugar, menos por pudor que por el temor de que su hijo pensase que él tenía la costumbre de hurgar en sus cosas.

Durante la cena, el mueblero se puso a observar a su mujer: por primera vez después de treinta años le venía a la cabeza la idea de que también ella debía guardar algo oculto, algo tan propio y tan profundamente hundido que, aunque ella misma lo quisiese, ni siquiera la tortura podría hacerlo confesar. El mueblero sintió una especia de vértigo. No era el miedo banal a ser traicionado o estafado lo que le hacía dar vueltas la cabeza como un vino que sube, sino la certidumbre de que, justo cuando estaba en el umbral de la vejez, iba tal vez a verse obligado a modificar las nociones más elementales que constituían su vida. O lo que él había llamado su vida: porque su vida, su verdadera vida, según su nueva intuición, transcurría al abrigo de los acontecimientos, ya parecía más inalcanzable que el arrabal del universo.-

viernes 7 de agosto de 2009

DIA DEL NIÑO.... Una mirada sobre la obra de Salgari

LA REBELION DEL CORSARIO TRISTE (por Giulio Nascimbeni)

... "Haber jugado a los piratas malayos" significaba haber leído a Salgari y tener nostalgia por una edad de la vida en que los héroes del capitán varonés precedieron a la imginación de los poemas estudiados en la escuela. Con lo héroes del capitán se estaba de un solo lado. Los piratas malayos (pero más tarde tambiém el noble, elegante, y doliente corsario Negro) no admitían elecciones. La justicia, la audacia indómita, la lealtad, la fuerza no se repartían como el botín de un abordaje. Sandokán y Yanés no tenían rivales. Podían ser derrotados, arriesgarse a naufragar entre los gritos de los combatientes y el rugido de los cañones, pero ni siquiera por un segundo vacilaba la indestructible fidelidad de los pequeños lectores.

LA DESPEDIDA
Turín, 22 de abril de 1911, corso Casale 205, borgo della Madonna del Pilone. Emilio Salgari está escribiendo. Moja la pluma en la tinta de producción casera que el capitán obtiene de algunas bayas. No hay apuntes sobre el desvencijado escritorio , no hay esquemas sobre los que trazar escansiones de la "trama" de una novela. A todo eso, Emilio ya le ha dicho adiós.

La pluma se mueve sobre las hojas de papel de carta. Es la misma pluma que por días y días, noches y noches, en medio del humo asfixiante de cientos de cigarrillos, con el engañoso consuelo de los sorbos de marsala, ha contado mares rugientes y fullgores de huracanes, señales de tempestad y de naufragio, la omniprescencia de la muerte y de la emboscada, sueños de sangre, relámpagos espantosos, terribles misterios, delirios de odio y de amor, venganzas impla cables, ecos de músicas salvajes, selvas insidiosas, cielos que parecen no conocer el sol.

Una carta es para los cuatro hijos, Fátima, Nadir, Omar, Romero. La esposa, Ida Peruzzi, ha sido internada en el manicomio por una "forma de manía furiosa": no había suficiente dinero para llevarla a una clínica privada. El capitán escribe: "Queridos hijos míos, ya ahora estoy vencido. La locura de su madre me ha destrozado el corazón y todas las enrgías. Espero que mis millones de admiradores, a quienes durante tantos años he divertido e intruído, los ayudarán. No les dejo más que 150 liras, más un crédito de 600 loras... Haganme sepultar por la caridad dado que estoy completamente arruinado. Los besa a todos con el corazón sangrante, su desgraciado padre, Emilio SAlgari.

Sigue una post data: "Voy a morir al Valle de S. Martino, cerca del lugar donde, cuando vivíamos en la calle Guastalla, íbamos a merendar. El cadáver se encontrará en uno de los barrancos que conocen, porque íbamos allí a recoger flores."

Otra hoja y esta vez la carta, dirigida a "mis editores", es un duro acto de acusación: "A ustedes que se han enriquecido con mi piel, manteniéndonos a mí y a mi familia, en una continua semi miseria o aún más, sólo les pido que en compensación por las ganancias que les he dado, piensen en mis funerales. LOs saludo quebrando la pluma. Emilio Salgari."

Otra carta está dirigida a los directores de los diarios de Turín: "Vencido por los disgustos de todo tipo, reducido a la miseria pese a la enorme cantidad de trabajo, con mi mujer loca, a la que no puedo pagarle la pen´sión, me elimino. Cuento con millones de admiradores en todas partes de Europa y también en América. Les pido, señores directores, que abran una suscripción para rescatar de la miseria a mis cuatro hijos y poder pasar la pensión a mi mujer en tanto siga en el hospital. Con mi nombre debían esperarme otra fortuna y otra suerte".

Salgari se quitará la vida el martes 25 de abril de 1911.

UN SAMURAI OFENDIDO

Esa mañana un hilo de luz entra en la habitación, se oye un murmullo de pájaros que proviene del cielo. Oh, si fueran las espléndidas palomas llamadas "morobo" o las bellas "alude" con sus plumas de color turquesa... Pero Emilio, que las ha inventado en sus libros, no está para escucharlas.

No seguiremos los movimientos de Salgari. En la carta dirigida a los hijos ya había dicho dónde iría a morir y el capitán respetó su trágica anticipación. Falta el detalle del arma que utilizará para quitarse la vida, la encontrará aún apretada en la mano derecha: una navaja de afeitar afiladísima.

La primera en ver el cadáver fue una joven lavandera. En los funerales no hubo ninguna autoridad, ni personajes ilustres, pero sí una multitud de jóvenes , estudiantes, obreros, artesanos. Los restos mortales fueron transportados a Verona por tren en febrero de 1912. Una lluvia violenta no impidió el óptimo discurso en el cementerio del intendente.

"¿Cuál fue el primer libro de Salgari que leí? Vino luego de Pinocho, luego de las lágrimas de Sin familia de Malot. El primer Salgari fue, casi obviamente, Los tigres de Momprancem. Entonces, y no solo en mi pequeño pueblo veneciano, se ignoraban las biografías de los escritores, no había ninguna indicación en las solapas.

AL ABORDAJE DE LA FANTASIA

Supe que Salgari era veronés porque alguien me explicó que debía pronunciarse Salgàri. En mi familia hubo incluso discusiones de si debía leer Salgari. Las acusaciones eran las usuales : escribe de un modo descuidado, no enseña valores educativos... Era verano , como ahora, cuando el libro cayó finalmente en mis manos. Lo repito: nadie me dijo que el escritor había tenido una vida infeliz, que había sido doblegado por el exceso de trabajo y traicionado, que se había matado. Yo era un cándido lector. En el tranquilo patio de mi casa, donde por la noche se encendía el tenue destello de las lucièrnagas entre las paredes de hiedra y madreselvas, despuntaban el árbol del pan, los demesurados bananos, la palmera llamada arenga, entre cuyas hojas revoloteban las lagartijas voladoras.

Salgari estaba transformando mi mundo de adolscente. Ese poco de botánica que, como todos los chicas nacidos en el campo, conocía bastante, se mezclaba con nombres exóticos que yo aceptaba sin discusión, aprendiéndolos de inmediato. No es que entonces supiera con exactitud el significado de exotismo y de exótico. Comprendía sólo que esas palabras se referían vagamente a algo extranjero y lejano. Me lo enseñaban también las canciones de caravaneros y cantinelas que atormentaban a los corazones de las tribus o, dedicadas a Mailú que vivía bajo el cielo de Singapur.

El mar de la Malasia no invadió más mi patio. Los abordajes, las correrías, los duelos ocurrían en los campos vecinos, las cimitarras erasn las ramas retorcidas de alguna planta. los terraplenes de una acequia se volvían las graderías fangosas de Mompracem, las naves enemigas asomarían en la curva de un sendero. Se podía ser Sandokán colocándose el delantal de la escuela e imitar a Yañez chupando, como si fuera "el eterno cigarrillo", un bastoncito de orozuz. En esos juegos se encendía y dominaba sobre todo la fantasía. Esa fantasía que cada tanto bate sus alas en el cofre de la memoria y aún me ayuda a vivir."

EL CAPITAN

Emilio Salgari nació en Verona el 21 de agosto de 1862 en el seno de una familia de modestos comerciantes. Se sentía atraído por las tierras exóticas y siguió un curso con la esperanza de llegar a ser capitán. Sólo se embarcó una vez y la nave que lo llevaba se limitó a seguir la costa del Adriático. Jamás vió las comarcas lejanas que describió en sus libros.

Se le atribuyen a Salgari más de ochenta novelas y unos ciento cincuenta relatos de variada extensión. De todos modos es difícil dar cuenta del conjunto de su obra porque a menudo firmaba con seudónimos.

martes 4 de agosto de 2009

DAME TU OSCURA HOSTIA de Leon Felipe

Esta semana los maravillosos poemas de León Felipe.

No te apiades de mí, luz cenicienta.
Dame tu oscura hostia, tu último pan…
Un sueño sin retorno y sin recuerdo.
Déjame hundirme en ese pozo negro,
más abajo del limo y de la larva…
Donde la vida es un fantasma verdeque nadie vio jamás.

miércoles 29 de julio de 2009

TALLER

El sábado 1 de agosto, tras el receso del mes de julio, regresa al "ruedo" el Taller CONTAR CON TODOS.

Coordinado por la Lic. Graciela Iritano se reúne en derredor de la palabra, todos los sábados a las 10 hs. en la sala de la Biblioteca.

BUEN REGRESO AMIGOS!

martes 28 de julio de 2009

SALMO

No me dejes sin todo en todo
/dame algún mandato/
acuérdate del que cuenta las leyes de tu boca/
escribe los decretos de tu dulzura/
pasa lento por tus caminos/
desterrado otra vez/
siempre supe que conocerte era mi parte
/serte/
existirte/
abrirme la lengua a tu palabra/
fundaste ya mi corazón/
y la alta noche tu apartamento/
tu bondad/

Juan Gelman

jueves 23 de julio de 2009

Javier Villafañe, Titiritero


“Un día estábamos en el balcón de la casa de mi hermano, Oscar, en la calle Azcuénaga, con Juan Pedro Ramos, el poeta y amigo, y pasó un carro conducido por un viejo, y sobre el heno que llevaba iba un muchacho mirando el cielo mientras masticaba un pastito largo y amarillo. Pensamos en ese momento con Juan qué hermoso sería poder viajar toda la vida en un carro y que el caballo nos llevara adonde quisiera.”

Alexandre Dumas




"Vivid, pues, y sed dichosos, hijos queridos de mi corazón, y no olvidéis nunca que hasta el día en que Dios se digne descifrar el porvenir al hombre, toda la sabiduría humana estará resumida en dos palabras: ¡Confiar y esperar! "

miércoles 22 de julio de 2009

Tom Lupo, Un poema curador


Yo
también quería,
hacer un poema como esos que hacen los grandes poetas.
Yo quería bordar los pliegues del amor y sacarlo del fango en el que la especie manda.

Yo quería volver a pintar los colores con el sesgo arborescente que preña el universo de las letras.
Yo quería reponer las palabras, peldaños para
ir y volver y volar…

volar
hacia lo más alto,
de lo alto,
de lo alto,
en un clima
de ascensión
jubilosa
y radiante,
para abarcar
desde una mirada
rasante todo lo existente,
lo soñado,
lo por soñar.

Y el
devenir de el devenir, el porvenir.
Siempre soñé́ despierto fabricar un poema contundente,
exquisito,
arrollador,
apasionante,
demoledor,
fantástico,
lleno de fuego
y nieve,
un poema
curador.

lunes 20 de julio de 2009

Juan Carlos Onetti, Y el pan nuestro


Sólo conozco de ti
la sonrisa gioconda
con labios separados
el misterio
mi terca obsesión
de desvelarlo
y avanzar porfiado
y sorprendido
tanteando tu pasado
Sólo conozco
la dulce leche de tus dientes
la leche plácida y burlona
que me separa
y para siempre
del paraíso imaginado
del imposible mañana
de paz y dicha silenciosa
de abrigo y pan compartido
de algún objeto cotidiano
que yo pudiera llamar
nuestro

sábado 18 de julio de 2009

A NUESTROS AMIGOS...


Los que siguen este blog, los que son parte de la Biblioteca, los que concurren a nuestras invitaciones, los que ocupan nuestra sala de lectura, a los artistas que nos engalan (especial paréntesis para el TEATRO DEL RECURSO), para los escritores del TALLER LITERARIO con Graciela como alma y corazón al frente, a los miembros activos de la Asociación, a los que creen en nuestra tarea, a quien ideo este blog y lo llena de arte (no es hoy en mi mano el caso): Fabián Castro...a los AMIGOS "DE VERDAD" nuestra biblioteca-corazón abierta de par en par SIEMPRE.

A LOS AMIGOS SALUD


Decir amigo

Decir amigo es decir juegos,
escuela, calle y niñez.
Gorriones presos de un mismo viento
tras un olor de mujer.
Decir amigo es decir vino guitarra,
trago y canción furcias y broncas.
Y en los tres pinos una novia para los dos.
Decir amigo me trae del barrio luz de domingo
y deja en los labios gusto a mistela y a natillas con canela.
Decir amigo es decir aula, laboratorio y bedel.
Billar y cine. Siestas en las ramblas y alemanas al clavel.
Decir amigo es decir tienda, botas, charnaque y fusil.
Y los domingos. A pelear hembras entre salou y cambrils.
Decir amigo no se hace extraño cuando se tiene sed
de veinte años y pocas "pelas".
Y el alma sin mediasuelas.
Decir amigo es decir lejos y antes fue decir adiós.
Y ayer y siempre lo tuyo nuestro y lo mío de los dos.
Decir amigo se me figura que decir amigo
es decir ternura.
Dios y mi canto
saben a quien nombro tanto.

JOAN MANUEL SERRAT

jueves 16 de julio de 2009

Miguel Hernández, Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos...


Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios,
y son mis manos sin las tuyas varios
intratables espinos a manojos..

No me encuentro los labios sin tus rojos,
que me llenan de dulces campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando nardos y agostando hinojos.

No sé qué es de mi oreja sin tu acento,
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.

Los olores persigo de tu viento
y la olvidada imagen de tu huella,
que en ti principia, amor, y en mí termina.

Tom Lupo, EL ALMA TIENE OTRAS RAZONES


No
le
pidas
peros
al
alma.

miércoles 15 de julio de 2009

Carta de Auguste Rodin a Camille Claudel, CARTAS de amor

Mi feroz amiga,
Mi pobre cabeza está muy enferma y ya no puedo levantarme por la mañana. Esta tarde he recorrido (horas) sin encontrarte nuestros lugares. ¡qué dulce me resultaría la muerte! Y qué larga es mi agonía. Por qué no me has esperado en el taller. ¿Dónde vas? cuánto dolor me estaba destinado. Tengo momentos de amnesia en los que sufro menos, pero hoy el dolor permanece implacable. Camille, mi bienamada a pesar de todo, a pesar de l a locura que siento acercarse y que será obra tuya, si esto continúa. ¿Por qué no me crees? Abandono mi salón, la escultura. Si pudiera irme a cualquier parte, a un país en el que olvidara, pero no existe. Hay momentos en que francamente creo que te olvidaría. Pero de repente, siento tu terrible poder. Ten piedad malvada. Ya no puedo más, no puedo pasar otro día sin verte. De lo contrario, la locura atroz. Se acabó, ya no trabajo, divinidad maléfica, y sin embargo te quiero con furor.
Mi Camille, ten la seguridad de que no tengo ninguna amiga, y de que toda mi alma te pertenece.

Víctor Hugo


"¿Qué más necesitaba aquel anciano, que compartía los ocios de su vida, en la que había tan poco lugar para este ocio, entre cuidar su jardín de día, y la contemplación de la noche? ¿Aquel estrecho cercado, que tenía por bóveda los cielos, no era bastante para poder adorar a Dios, ya en sus obras más hermosas, ya en las cosas más sublimes?¿Qué más podía desear? Un pequeño jardín para pasearse y la inmensidad para soñar. A sus pies, lo que podía cultivar y recoger; sobre su cabeza, lo que podía estudiar y meditar; algunas flores sobre la tierra y todas las estrellas del cielo."


Victor Hugo,
Les Misérables

martes 14 de julio de 2009

MUSICO DE LA SEMANA Leon Gieco


Canción para cantar
unidos y haciendo frente
a la intolerancia ciega
de unos pocos dementes
que arrastran en su discurso
la sangre de un pueblo débil
Canción para aclarar
las cosas que están pendientes,
justicia que queda chica
donde la vida no vale
Por tantos gobiernos sordos
más fotos y más escraches
Canción del bien, canción del mal
Para reír, para luchar
Si hoy voy por vos, yo esperaré
Si me llamás, aquí estaré
Canción para decir
las cosas que pocos dicen
Por lo general, la gente
si no le pasa, no siente
Y así todo se repite
y así nunca se lo aprende
Canción para sacar
más fuerzas de la galera,
de este mundo de magias
y de maldad verdadera
Hoy salvo a muchos del hambre
y enveneno cielo y tierra

lunes 13 de julio de 2009

Leopoldo Lugones, Piano


Un poco de cielo y un poco de lago
donde pesca estrellas el glácil bambú,
y al fondo del parque, como íntimo halago,
la noche que mira como miras tú.

Florece en los lirios de tu poesía
la cándida luna que sale del mar,
y en flébil de azul melodía,
te infunde una vaga congoja de amar.

Los dulces suspiros que tu alma perfuman
te dan, como a ella, celeste ascensión,
la noche…, tus ojos…, un poco de Schuman…
y mis manos llenas de tu corazón.

domingo 12 de julio de 2009

Blanca Andreu, HOMBRES DE LOS OCÉANOS


Navego
sobre trigo celeste
entre hierbas azules por los campos marinos.
Aquí son gaviotas las tórtolas
y el mirlo, cormorán.
Los que labran estos húmedos surcos
de color verde o índigo
recogen plata
si siembran
sueños
o deseos
de volver al hogar.

Dante Linyera, Fiaca


Piantame de mi lao todas esas macanas,
ya no quiero más libros, ya m´esgunfian los versos.
no me hablés de percantas, ni de amigos, ni nada…
¡La vida me ha sobao como a un matungo viejo!

Paro el coche. Me planto como un potro en la zanja
y así, mishio y más solo que uno que anda fulero,
desde hoy no cazo viaje ni pa matarme el hambre.
¿Esto es vivir?... Piantame de mi lao esos versos.

Y en el bulín rasposo me pasaré las horas
Mascándome esta yeta que me sigue.
No quiero saber de nada, ¡nada! ¡Pucha digo!
¡Si vieras como estoy de cansao! ¡Como estoy de fulero!

La percanta que engrupe, los amigos que gozan
con los sopapos que uno recibe por mamerto,
la familia que bronca y el bullón que escasea…
¿Esto es vivir? Piantame de mi lao esos versos,

piantame los papeles, los libros, la linyera,
piantá… y dejame solo como un macho fulero…
Paro el coche. Me planto. Tengo una fiaca, ¡hermano!
¡La vida me ha sobado como a un matungo viejo!

Atahualpa Yupanqui, El canto del viento



Corre sobre las llanuras, selvas y montañas, un infinito viento generoso. En una inmensa e invisible bolsa va recogiendo todos los sonidos, palabras y rumores de la tierra nuestra. El grito,. el canto, el silbo, el rezo, toda la verdad cantada o llorada por los hombres, los montes y los pájaros van a parar a la hechizada bolsa del Viento. Pero a veces la carga es colosal, y termina por romper los costados de la alforja infinita. Entonces, el Viento deja caer sobre la tierra, a través de la brecha abierta, la hilacha de una melodía, el ay de una copla, la breve gracia de un silbido, un refrán, un pedazo de corazón escondido en la curva de una vidalita, la punta de flecha de un adiós bagualero. Y el viento pasa, y se va. Y quedan sobre los pastos las "yapitas" caídas en su viaje. Esas "yapitas", cuentas de un rosario lírico, soportan el tiempo, el olvido, las tempestades. Según su condición o calidad, se desmenuzan, se quiebran y se pierden. Otras, permanecen intactas. Otras, se enriquecen, como si el tiempo y el olvido -la alquimia cósmica- les hicieran alcanzar una condición de joya milagrosa. Pero llega un momento en que son halladas estas "yapitas" del alma de los pueblos. Alguien las encuentra un día. ¿Quién las encuentra? Pues los muchachos que andan por los campos por el valle soleado, por los senderos de la selva en la siesta, por los duros caminos de la sierra, o junto a los arroyos, a junto a los fogones. Las encuentran los hombres del oscuro destino, los brazos zafreros, los héroes del socavón, el arriero que despedaza su grito en los abismos, el juglar desvelado y sin sosiego. Las encuentran las guitarras después de vencido el dolor, meditación y silencio transformados en dignidad sonora. Las encuentran las flautas indias, las que esparcieron por el Ande las cenizas de tantos yaravíes. Y con el tiempo, changos, y hombres, y pájaros, y guitarras, elevan sus voces en la noche argentina, o en las claras mañanas, o en las tardes pensativas, devolviéndole al Viento las hilachitas del canto perdido. Por eso hay que hacerse amigo, muy amigo del Viento. Hay que escucharlo. Hay que entenderlo. Hay que amarlo. Y seguirlo. Y soñarlo. Aquel que sea capaz de entender el lenguaje y el rumbo del Viento, de comprender su voz y su destino, hallará siempre el rumbo, alcanzará la copla, penetrará en el Canto.

Alejandra Pizarnik, La carencia


Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.

Pablo Neruda. La mamadre

La mamadre viene por ahí,
con zuecos de madera. Anoche
sopló el viento del polo, se rompieron
los tejados, se cayeron
los muros y los puentes,
aulló la noche entera con sus pumas,
y ahora, en la mañana
de sol helado, llega
mi mamadre, doña
Trinidad Marverde,
dulce como la tímida frescura
del sol en las regiones tempestuosas,
lamparita
menuda y apagándose,
encendiéndose
para que todos vean el camino.

Oh dulce mamadre
-nunca pude
decir madrastra-,
ahora
mi boca tiembla para definirte,
porque apenas
abrí el entendimiento
vi la bondad vestida de pobre trapo oscuro,
la santidad más útil:
la del agua y la harina,
y eso fuiste: la vida te hizo pan
y allí te consumimos,
invierno largo a invierno desolado
con las goteras dentro
de la casa
y tu humildad ubicua
desgranando
el áspero
cereal de la pobreza
como si hubieras ido
repartiendo
un río de diamantes.

Ay mamá, cómo pude
vivir sin recordarte
cada minuto mío?
No es posible. Yo llevo
tu Marverde en mi sangre,
el apellido
del pan que se reparte,
de aquellas
dulces manos
que cortaron del saco de la harina
los calzoncillos de mi infancia,
de la que cocinó, planchó, lavó,
sembró, calmó la fiebre,
y cuando todo estuvo hecho,
y ya podía
yo sostenerme con los pies seguros,
se fue, cumplida, oscura,
al pequeño ataúd
donde por vez primera estuvo ociosa
bajo la dura lluvia de Temuco.

viernes 10 de julio de 2009

EDUARDO GALEANO FUE CONDECORADO ANOCHE POR EL GOBIERNO ARGENTINO CON LA ORDEN DE MAYO AL MERITO


Un encuentro para celebrar por partida doble

Daniel Viglietti, Rogelio García Lupo y Pepe Mujica fueron algunas de las personalidades presentes en la ceremonia que distinguió al escritor uruguayo. Fue el reconocimiento oficial a una de las “más valientes expresiones del pensamiento latinoamericano”.

En el Día de la Independencia, Eduardo Galeano quiso estar cerca de los argentinos. El escritor fue condecorado anoche con la Orden de Mayo al Mérito, un galardón que se otorga a “ciudadanos civiles y militares extranjeros, que se hayan distinguido por sus servicios y obras personales y merezcan la gratitud de la Nación”. Fue una ceremonia sencilla y sin pretensiones, donde las palabras gravitaron frente a un auditorio de hombres que comparten una historia común y –sobre todo– esperanzas en el futuro de la región. A Carlos Páez Vilaró, Daniel Viglietti, Chacho Alvarez y Rogelio García Lupo se sumaron autoridades de la diplomacia argentina, amén de un muestrario de políticos locales en el que el Frente Amplio –con Pepe Mujica a la cabeza– estuvo en clara mayoría. También estuvo presente en la ceremonia Macarena Gelman, nieta de Juan.

El acto se realizó en la Residencia que tiene la embajada Argentina en Carrasco, y estuvo presidido por el embajador Hernán Patiño Mayer.

“Los mapas del alma no tienen fronteras”

Permítanme agradecer esta ofrenda que estoy recibiendo, que para mí es un símbolo de la tercera orilla del río. En esa tercera orilla, nacida del encuentro de las otras dos, florecen y se multiplican, juntas, nuestras mejores energías, que nos salvan del rencor, la mezquindad, la envidia y otros venenos que abundan en el mercado.

Aquí estamos, pues, en la tercera orilla del río, argentinos y uruguayos, uruguayos y argentinos, rindiendo homenaje a nuestra vida compartida, y por lo tanto estamos celebrando el sentido comunitario de la vida, que es la expresión más entrañable del sentido común.

Al fin y al cabo, y perdón por irme tan lejos, cuando la historia todavía no se llamaba así, allá en el remoto tiempo de las cavernas, ¿cómo se las arreglaron para sobrevivir aquellos indefensos, inútiles, desamparados abuelos de la humanidad? Quizá sobrevivieron, contra toda evidencia, porque fueron capaces de compartir la comida y supieron defenderse juntos. Y pasaron los años, miles y miles de años, y a la vista está que el mundo raras veces recuerda esa lección de sentido común, la más elemental de todas y la que más falta nos hace.

Yo tuve la suerte de vivir en Buenos Aires, en los años ’70. Llegué corrido por la dictadura militar uruguaya, y me fui corrido por la dictadura militar argentina.

No me fui: me fueron. Pero en esos años comprobé, una vez más, que aquella prehistórica lección de sentido común no había sido olvidada del todo. La energía solidaria crecía y crece al vaivén de las olas que nos llevan y nos traen, argentinos que vienen y van, uruguayos que vamos y venimos. Y en el tiempo de las dictaduras, supimos compartir la comida y supimos defendernos juntos, y nadie se sentía héroe ni mártir por dar abrigo a los perseguidos que cruzaban el río, yendo para allá o desde allá viniendo. La solidaridad era, y sigue siendo, un asunto de sentido común y por lo tanto era, y sigue siendo, la cosa más natural del mundo. Quizá por eso su energía, la siempre viva, fue más viva que nunca en los años del terror, alimentada por las prohibiciones que querían matarla. Como el buen toro de lidia, la solidaridad crece en el castigo.

Y quiero dar un testimonio personal de mi exilio en la Argentina.

Quiero rendir homenaje a una aventura llamada Crisis, una revista cultural que algunos escritores y artistas fundamos con el generoso apoyo de Federico Vogelius, donde yo pude aportar algo de lo mucho que me había enseñado Carlos Quijano en mis tiempos del semanario Marcha.

La revista Crisis tenía un nombre más bien deprimente, pero era una jubilosa celebración de la cultura vivida como comunión colectiva, una fiesta del vínculo humano encarnado en la palabra compartida. Queríamos compartir la palabra, como si fuera pan.

Los sobrevivientes de aquella experiencia creadora, que murió ahogada por la dictadura militar, seguimos creyendo lo que entonces creíamos. Creíamos, creemos, que para no ser mudo hay que empezar por no ser sordo, y que el punto de partida de una cultura solidaria está en las bocas de quienes hacen cultura sin saber que la hacen, anónimos conquistadores de los soles que las noches esconden, y ellos, y ellas, son también quienes hacen historia sin saber que la hacen. Porque la cultura, cuando es verdadera, crece desde el pie, como alguna vez cantó Alfredo Zitarrosa, y desde el pie crece la historia. Lo único que se hace desde arriba son los pozos.

La dictadura militar acabó con la revista y exterminó muchas otras expresiones de fecundidad social. Los fabricantes de pozos castigaron el imperdonable pecado del vínculo, la solidaridad cometida en sus múltiples formas posibles, y la máquina del desvínculo continuó trabajando al servicio de una tradición colonial, impuesta por los imperios que nos han dividido para reinar y que nos obligan a aceptar la soledad como destino.

A primera vista, el mundo parece una multitud de soledades amuchadas, todos contra todos, sálvese quien pueda; pero el sentido común, el sentido comunitario, es un bichito duro de matar. La esperanza todavía tiene quien la espera, alentada por las voces que resuenan desde nuestro origen común y nuestros asombrosos espacios de encuentro.

Yo no conozco dicha más alta que la alegría de reconocerme en los demás. Quizás ésa es, para mí, la única inmortalidad digna de fe. Reconocerme en los demás, reconocerme en mi patria y en mi tiempo, y también reconocerme en mujeres y hombres que son compatriotas míos, nacidos en otras tierras, y reconocerme en mujeres y hombres que son contemporáneos míos, vividos en otros tiempos.

Los mapas del alma no tienen fronteras.

* Palabras dichas en Montevideo anoche, cuando Galeano fue condecorado con la Orden de Mayo de la República Argentina.


Agradecimiento: Página 12



jueves 9 de julio de 2009

Jorge Enrique Adoum. Tras la pólvora Manuela (fragmento)

Duermes dorada y desguarnecida, sitio
de mi próxima batalla. Igual duerme
el continente: el amor en reposo, lomo
animal en la espuma.
(Si esa noche -melosa
hamaca la noche de Jamaica- la cuchillada a ciegas
me hubiera hallado de perfil el corazón, no te habría
encontrado, y solo habría sido decepcionante
cadáver incompleto, mitad de asesinado).
Pero esta noche, tú bocabajo -yegua al galope
arrancándole al sometimiento los frenos en pedazos-
me abandonas tu dura rosa hendida, no hay
peligro, y mi destino en ti tiene lugar.
Tú bocarriba -nave que arremete
su proa contra el viento injusto-
me confías tu tajamar de pelo, y no hago la paz:
yo sé que ambos, continente y muchacha, no están
en retirada: acumulan revueltas bajo el sueño,
sedes sin prisa por saciarse, sangres maniatadas,
y estallarán pidiendo más combate al desayuno.

Afuera sigue la ciudad y yo renuncio
a su fulgor debajo de tu lengua. Parezco
triunfador y rehén tu campamento: allí
se me adhiere tu venda de muslo fiel
y urgente, y me muerde tu llama:
ocupación de un adiós en vacaciones.
La historia se quedó en el traje, tirada
por la noche en una silla, pero desnudos
sólo quiero ese nombre que te oigo con la boca,
sólo la intermitente estatua a dos ombligos
y ese mapa de venas donde no me extravío.
Contemos en la mañana las condecoraciones
que nos dejó la noche con sus mordeduras,
cúbrelas con el despojo usual de mi camisa,
vísteme de solitario, de viudo, de soltero,
y devuélveme a los demás (anoche me olvidé
de su abstinencia al entrar en tus anillos),
y niéguenme tus abras, écheme
tu forma, rehágase con una sola espalda.
Y que pueda yo salir -lunes de cada día- a completar
la libertad entre los dos, cópula apenas comenz
ada

miércoles 8 de julio de 2009

CARTAS, de Dostoievski a Anna Grigorievna




Homburg, 24 de mayo de 1867.Ania querida, amiga mía, esposa mía, perdóname y no me llames canalla. He cometido un crimen: lo perdí todo; todo lo que me enviaste, todo, hasta el último kreuzer. Ayer lo recibí y ayer mismo lo perdí. Ania, ¿cómo voy a poder mirarte ahora?¿Qué vas a decir de mí? Una sola cosa me horroriza: qué vas a decir, qué vas a pensar de mí. Sólo tu opinión me asusta. ¿Podrás respetarme todavía? ¿Vas a respetarme t odavía? ¡Qué es el amor cuando no hay respeto! El juego es lo que siempre ha perturbado nuestro matrimonio. Ah, amiga mía, no me culpes definitivamente. Odio el juego, no solamente ahora, ayer también, anteayer también lo maldije; cuando recibí ayer el dinero y cambié la letra fui con la idea de desquitar aunque fuera un poco, de aumentar aunque sólo fuera mínimamente nuestros recursos. Tenía tanta confianza en ganar algo... Al principio perdí muy poco, pero cuando comencé a perder, sentía deseos de desquitar lo perdido y cuando perdí aun más, ya fue forzoso seguir jugando para recuperar aunque sólo fuera el dinero necesario para mi partida, pero también eso lo perdí. Ania, no te pido que te apiades de mí, preferiría que fueras imparcial, pero tengo mucho miedo a tu juicio. Por mí no tengo miedo. Al contrario, ahora, ahora después de esta lección, de repente me sentí perfectamente tranquilo respecto de mi futuro. De hoy en adelante voy a trabajar, voy a trabajar y voy a demostrar de qué soy capaz. Ignoro cómo se presenten las circunstancias en adelante, pero ahora Katkóv no rehusará. En adelante todo dependerá de los méritos de mi trabajo. Si es bueno, habrá dinero. Oh, si sólo se tratara de mí, ni siquiera pensaría en todo esto, me reiría, no le prestaría ninguna atención y me marcharía. Pero tú no dejarás de emitir tu juicio sobre lo que he hecho y esto es lo que me preocupa y me atormenta. Ania, si tan sólo pudiera conservar tu amor... En nuestras circunstancias ya de por sí difíciles he gastado en este viaje a Hamburgo más de mil francos, es decir, alrededor de 350 rublos. ¡Es criminal!No los gasté por falta de seriedad, ni por avaricia; no los gasté para mí. ¡Mis objetivos eran otros! Pero no tiene sentido justificarse ahora. Ahora debo reunirme cuanto antes contigo. Mándame lo más pronto posible, ahora mismo, dinero suficiente para poder salir de aquí, aunque sea lo último que quede. No puedo quedarme por más tiempo en este lugar, no quiero estar aquí. Quiero estar contigo, sólo contigo, quiero abrazarte. Me vas a abrazar, vas a besarme ¿no es cierto? Si no fuera por este clima detestable, por este clima húmedo y frío, me habría mudado ayer, por lo menos a Frankfurt, y entonces no habría sucedido nada, no habría jugado. Pero el clima es muy malo y con mis dientes y mi tos no pude moverme de aquí, pues me aterraba la idea de viajar toda la noche con este abrigo tan ligero. Era imposible, era correr el riesgo de contraer alguna enfermedad. Pero ahora tampoco ante eso me detendré. En cuanto recibas esta carta envíame diez imperiales (como con la letra de cambio Robert Thore, no son necesarios los imperiales en sí, sino simplemente un Anweisung; como la vez pasada). Diez imperiales, es decir noventa y tantos florines para pagar mis deudas y poder partir. Hoy es sábado, recibiré el dinero el domingo y ese mismo día me iré a Frankfurt, ahí tornaré el Schnellzug y el lunes estaré contigo.Ángel mío, no pienses que también esto voy a perderlo. No me humilles a tal punto. No pienses de mí tan mal. ¡Yo también soy un ser humano! También en mí hay algo de humano. No se te ocurra de ninguna manera, si no me crees, venir a reunirte conmigo. Tu desconfianza en que voy a llegar me aniquila. Te doy mi palabra de honor de que partiré inmediatamente sin que nada pueda detenerme, ni siquiera la lluvia o el frío. Te abrazo y te beso. Qué pensarás ahora de mí... Ah, si pudiera verte en el momento en que leas esta carta.Tuyo, F. Dostoievski

P.S. Ángel mío, por mí no te preocupes. Te repito que si sólo se tratara de mí, me reiría y no haría el menor caso. Tú, tu juicio es lo que me atormenta. Es lo único que me causa dolor. Y yo... cuánto daño te he hecho. Adiós.Ah, si pudiera ir ahora mismo a reunirme contigo, si pudiéramos estar juntos algo se nos ocurriría.

POR NUESTRA INDEPENDENCIA


PATRIA ARGENTINA
Se me ocurre a la distancia
que la Patria son los ojos
las manos los pies
de la gente caminante de calles
y de playas de bosques y montañas
tan sufrida tan abierta
a la vez americana europea argentina
sin fronteras ni banderas
sólo historia geografía gardeles, maradonas y perones
guevaras, borges y folclore
lágrimas, sonrisas y bailes
un poco más allá de la cordura
un poco más acá del desastre
siempre emergente de las sombras
nunca derrotada ni vencida
orgullosa de la sangre de sus hijos
ingenuos creadores de Utopías
siempre vigente en la Amistad
nunca enterrada en vida
con los ojos hacia el Mar
con las manos en la Pampa
y los pies en aquel Sur de eternidad
siempre alerta siempre luz
se me ocurre a la distancia
que la Patria son los ojos
la mirada las manos el trabajo los pies el camino
el modo tierno y atrevido
laborioso y decidido
de aquel pueblo testigo milagroso
de mil naufragios inmigrantes
Tango, nostalgia y lamento
constructor de cielos
más allá de las nubes
contra la distancia los dolores y el miedo
con los ojos en el Mar c
on las manos en el Trigo
y los pies los pies sosteniendo desde el Sur
tanto Valle, tanto Río tanto Verde y Azul
siempre un poco más allá del asombro
siempre un poco más acá del delirio
se me ocurre a la distancia
que la Patria es el intento siempre Vivo
siempre Bello de construir el Paraíso
entre los Andes y el Mar
d
esde el Sur de Viento
hasta el Norte de Quena y Cataratas
con ojos de poeta
con manos de alfarero con pies con pies de acero


Juan Antonio Rubbini

DULCES FAVORES, Jorge Drexler



amé, quise, estimé mansos rigores
serví, sufrí, esperé locos desvelos
mostré, dije, escribí locos amores
sentí, lloré, temí tiranos celos
gocé, tuve, alcancé dulces favores
dejé, perdí, olvidé vanos recelos
testigos fueron de la gloria mía
muda la noche y pregonero el día
no has visto providente y oficiosa
mover el aire iluminada abeja
que hasta beber la púrpura la rosa
ya se acerca cobarde y ya se alejano
has visto enamorada mariposa
dar cercos a la luz hasta que deja
el monumento fácil abrazadas las alas
de color tornasoladas
así mi amor cobarde muchos días
torno se hizo a la rosa y a la llama
temor que ha sido entre cenizas frías
tantas veces llorado de quien ama
pero el amor que vence con porfías
y la cocación que con disculpas
llamame animaron y abeja y mariposa
quemé las alas y llegué a la rosa
gocé, tuve, alcancé dulces favores
dejé, perdí, olvidé vanos recelos
testigos fueron de la gloria mia
muda la noche y pregonero el día.

CARTAS.... VIDA, Carta de Chateaubriand a Madame Juliette Récamier




Esta es mi primera carta; te llama a Roma, o me devuelve a París. Créeme que nada en esta vida sería capaz de separarme o desviarme de tí. No puedo decirte cuánto sufro, porque estás sufriendo también. Piensa! Un mes habrá pasado antes de que regrese a Roma; pero luego tendré un mes cerca de tí. Sería que tú vengas unos días antes. Si no vienes, todos los errores corren por tu cuenta; porque te amo muchísimo, te llamo a mi lado constantemente, así no tendrás pretexto para abandonarme. Recuerda que debemos terminar juntos nuestros días. Es un pobre presente, regalarte el resto de mi vida, pero tómalo... Mi buen ángel, sé mi guardián.

Octavio Paz, Primer día


Del verdecido júbilo del cielo
luces recobras que la luna pierde
porque la luz de sí misma recuerde
relámpagos y otoños en tu pelo.

El viento bebe viento en su revuelo,
mueve las hojas y su lluvia verde,
moja tus hombros, tus espaldas muerde
y te desnuda y quema y vuelve yelo.

Dos barcos de velamen desplegado
tus dos pechos. Tu espalda es un torrente.
Tu vientre es un jardín petrificado.

Es otoño en tu nuca: sol y bruma.
Bajo del verde cielo adolescente
tu cuerpo da su enamorada suma.

Fernando Pessoa, he pasado la noche sin dormir



He pasado toda la noche sin dormir, viendo,
sin espacio tu figura.
Y viéndola siempre de maneras diferentes
de como ella me parece.

Hago pensamientos con el recuerdo de lo que
es ella cuando me habla,
y en cada pensamiento cambia ella de acuerdo
con su semejanza.

Amar es pensar.
Y yo casi me olvido de sentir sólo pensando en ella.
No sé bien lo que quiero, incluso de ella, y no
pienso más que en ella.

Tengo una gran distracción animada.
Cuando deseo encontrarla casi prefiero no encontrarla, Para no tener que dejarla luego.

No sé bien lo que quiero, ni quiero saber lo que
quiero. Quiero tan solo
Pensar en ella.
Nada le pido a nadie, ni a ella, sino pensar.

Hojas de acanto te cubren.
Tu desnudez es lo contrario de una flor cerrada.
De entre tus dientes brota una letra emanación de yedra.
De la última semilla que pronuncias.
Nace en silencio un roble de cien años.
Sólo donde pisas vuelve a crecer la hierba.
Solo, donde respiras, vuelve a soplar el aire.
Hojas de acanto te cubren.
Ojos de canto te descubren.

Oliverio Girondo, Me parece que vivo


Me parece que vivo
que estoy entre los ruidos
que miro las paredes,
que estas manos son mías,
pero quizás me engañe
y paredes y manos
sólo sean recuerdos
de una vida pasada.
He dicho "me parece"
yo no aseguro nada.

martes 7 de julio de 2009

ALMA DESNUDA de ALFONSINA STORNI




Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.
Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.
Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.
Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.
Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.
Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.
Alma que cuando nieva se disuelve En tristezas,
clamando por las rosas con que la primavera nos envuelve.
Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.
Alma que ha de morir de una fragancia
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.
Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.
Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.
Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.

CARTAS QUE NOS RECUERDAN A LA VIDA MISMA



Carta de Cesare Pavese a Pierina (Fragmentos)
Querida Pierina:... Pierina, quisiera ser tu hermano -ante todo porque en ese caso habría entre nosotros un vínculo menos banal, y después para que pudieras escucharme y creerme con confianza. Si me enamoré de ti, no es sólo porque, como se dice, te deseaba, sino porque tú y yo estamos cortados con la misma vara, y te mueves y hablas como lo haría yo, si en vez de ser un hombre que sólo aprendió el oficio de escribir hubiese tenido tiempo de aprender a estar en el mundo. Por otra parte, existe la misma elegancia y seguridad en lo que yo he escrito y en tus días. Sé entonces a quien le hablo.Pero tú, a pesar de haberte vuelto árida y casi cínica, no estás al fin de la vela como yo. Tú eres joven, eres lo que yo era a los veinticinco años cuando, decicido a matarme por no sé qué desilusión, no lo hice -estaba curioso por el mañana, curioso de mí mismo- la vida me había parecido horrible, pero aún me encotraba interesante a mí mismo. Ahora es a la inversa: sé que la vida es estupenda, pero que estoy fuera de ella, y el mérito es todo mío, y sé que esta es una tragedia fútil......¿Puedo decirte, amor, que nunca me desperté con una mujer al lado, que cuando quise a alguien nunca me tomaron en serio y que ignoro la mirada de agradecimiento que una mujer dirige a un hombre? ¿Y puedo recordarte que, a causa del trabajo que hice, siemrpe tuve los nervios destrozados y la fantasía ágil y exacta y el gusto de las confidencias ajenas? Y que estoy en el mundo desde hace cuarenta y dos años? No se puede quemar la vela de los dos lados -en mi caso la quemé toda de un solo lado y la ceniza son los libros que he escrito......El amor es como la gracia de Dios -la astucia no sirve-. Por mi parte, te quiero mucho Pierina, te quiero como una fogata. Llamémoslo el último resplandor de la vela...

Cesare Pavese conoció a la joven Pierina en Bocca di Magra, con quien vivió su última aventura amorosa en 1950, poco antes de suicidarse.

Jorge Drexler

Dedicaremos una semana a un músico para detenernos en su poesía, en su palabra musical, en su decir. Esta semana Jorge Drexler.

Causa Y Efecto

Estaba dejándome estar oyendo el tiempo caer
en los relojes de arena
Mirando un instante partir... y otro llegar...
pensando en tu amor
Tu amor que viene y que va siguiendo las estaciones
tu amor es causa y efecto de mis canciones
La vida cabe en un clic en un abrir y cerrar
en cualquier copo de avena
Se trata de distinguir lo que vale de lo que no vale la pena
Y a mí me vale con que me des poco más que nada
A mí me basta con una de tus miradas
(Pensando, estaba pensando por la ventana de aquel bar
mirando a la gente afuera ir y venir y juraría que te vi...)
Estaba dejándome estar oyendo el tiempo caer
en los relojes de arena
Mirando un instante partir y otro llegar
pensando en tu amor
Tu amor que viene y que va
siguiendo las estaciones
tu amor es causa y efecto de mis canciones
(Pensando, estaba pensando por la ventana de aquel bar
mirando a la gente afuera ir y veniry juraría que te vi...
aunque sé que estás a un año luz de mí

Un mensaje de fe

"...Si algo ya pasó... puede volver a pasar..." Dice El Talmud
AMIGOS TODOS: EL ADJUNTO QUE RECIBIRÁN JUNTO A ESTA NOTA, ES UNA MUY ANTIGUA ORACIÓN QUE SE REZABA A SAN ROQUE EL "ABOGADO CONTRA LAS PESTES Y LOS MALES CONTAGIOSOS"... SE LAS ENVÍO CON TODA DEVOCIÓN,PARA QUIENES, SIENDO CREYENTES, QUIERAN REZARLA Y HACERLA LLEGAR A FAMILIARES Y AMIGOS...EN ESTOS DIFÍCILES MOMENTOS DE PANDEMIA...(A LA VEZ, PIDO DISCULPAS DESDE YA, SI ALGUNO DE QUIENES LA RECIBAN NO SON CREYENTES...) EL ENVÍO DE LA ORACIÓN TIENE POR OBJETO REZARLE A SAN ROQUE DE MONTPELLIER, QUIEN EN EL AÑO 1900, FAVORECIÓ MILAGROSAMENTE A LOS POBLADORES DE ESCOBAR, HACIENDO DESAPARECER UN BROTE EPIDÉMICO QUE ASOLÓ A NUESTRO TERRUÑO, CON UN LAMENTABLE SALDO DE PERSONAS FALLECIDAS... RECIBAN MI MÁS AFECTUOSO SALUDO, Y QUE SAN ROQUE, LA PURÍSIMA MADRE Y NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, PROTEJAN A NUESTRA GENTE...

Oración a San Roque

Pues médico eres divino,
con prodigiosas señales.
Líbranos de pestes y males,
Roque Santo y Peregrino.
De tus virtudes la fama
vuela de uno al otro polo.
La medicina eres
Roque Santo y Peregrino,
de quien devoto te llama,
Roque Santo y Peregrino.
Antídoto eres divino,
contra epidemias mortales.
Líbranos de pestes y males,
Roque Santo y Peregrino.

ALFREDO MELIDORE
Director de la revista "HISTORIANDO ESCOBAR" -

GUARDIAS EN LA BIBLIOTECA

Según resolución de la Secretaría de Educación y Capacitación de la cual depende nuestra institución, a partir de mañana se cumplirán guardias en la Biblioteca de 8 a 12 hs.

Canciones.... HOY Jorge Drexler


Porque entre el lunes y el martes,
me sobra tiempo para necesitarte
Porque me miento si digo,
que tu mirada no fue mi mejor testigo
Porque aunque ya no me duelas,
a veces busco tu nombre en mi chistera
Porque aún no vino el olvido,
para llevarse el último de tus abrigos
Por los besos que aún nos quedan en la boca
por los miles de homenajes que nos dimos
por nadar y no guardar nunca la ropa
por los dedos juguetones del destino
porque fuimos lo que fuimos, porque fuimos lo que fuimos...
Porque puesto a confesarte,
aún le tengo miedo a tenerte delante
Porque en cuanto me descuido,
me atropella algún recuerdo en el pasillo
Porque no puedo negarte,
que te quise sin querer y más que a nadie
Porque mi doctor previno,
que para este corazón estás prohibido

lunes 6 de julio de 2009

Carlos Drummond de Andrade

TRISTEZA EN EL CIELO
En el cielo también hay una hora melancólica.
Hora difícil, en que la duda también penetra las almas.
¿Por qué hice el mundo? Dios se pregunta
y se responde: No sé.
Los ángeles lo miran con reprobación,y caen plumas.
Todas las hipótesis: la gracia, la eternidad, el amor caen, son plumas.
Otra pluma, el cielo se deshace.
Tan manso, ningún fragor denuncia
el momento entre todo y nada,
o sea, la tristeza de Dios.

EN LA CALLE DEL SENTIR

"La palabras sana" (Alejandra Pizarnik)

Tomé la ilusión del brazo
y caminé sin prisa...
es cierto, también sin rumbo
y sin retorno, lo sé hou, ahora
adivinarlo mtodo,
sentirlo todo,
esto ha de ser mi destino...
Y sin retorno

La sensación de arriesgar
lo que aún no se tiene,
la posibilidad, el tibio atino,
el ánimo débil , el coraje dócil
la pena recorrida,
la desesperación compañera.
Cerrar los ojos al sueño,
la boca a la promesa,
las manos a la piel,
el pecho al calor,
las piernas al andar.
Cerrar el alma,
el todo, el uno, el ser.
Paralizar el sentir,
cortar la expresión,
tajear con dulce filo
a mi compañera de camino,
la misma que até a mi brazo
y aferré en mi caminar.
Abrirla de a gajos,
gajos dulces y amargos,
de az{ucar y de olvido,
de menta violeta,
jugosos y secos,
como yo también.
Ahueco mi interior
lo preparo
anido en él la espera.
te pertenece: te espero
ya no camino.
Sólo soy y estoy y espero.
Te pertenece esto: Te espero.
Me espero entonces. Nos espero.
Veo llegar, vacía,
sin palabras, no motivos,
blanca, lisa, calma, traslúcida
casi inerte, algo viva.
Veo...es lo que soy
quien soy, quien te espera.
ahí estás... te hablo,
te pienso, te extiendo,
te palpo, te huyo,
te acerco, te siento.
Empañado pero reconocible
borroneado pero presente.

Voces ásperas,
sentir andrajoso
temores valerosos
animarse...frío.
Ruinas del mismo día
aquel en que tomé la ilusión del brazi
y caminé sin prisa y sin rumbo, segura, acunada.
Luna testigo, sol de alarma.
Oscuridad blanca, tarde naranja.
Mi alma testigo.
Mi deseo alarma.
Un trazo, el primero.
Primera palabra...
contestala; por favor, contestala
y ahora guardala.
La palabra sana.

16 de octubre de 1998.
21 de agosto de 2007.
6 de julio de 2009.

LA BEBIDA (cuento de María Marta Smokvina)

León se levantó como todas las mañanas, con la boca seca y el alma vacía.
Tomó un tazón y mezcló en él bebidas que sacaba de diferentes botellones.
De un sorbo bebió la poción y ya con calor en la garganta dijo. Dijo rojas pasionales, esperanzadas verdes, serias grises, inocentes rosadas, divertidas amarillas.
Cuando hubo terminado tomó una botellita del botiquín, la metió en el bolsillo del saco y salió.
Llegó a la calle Dorrego y llamó a la puerta de la casa dodne Iris aún vivía. Iris; la del destino trunco y el amor traicionado.
Sacó la petaca y se tragó la oscura bebida.
Escupió cada gota. Entonces: rogó, maldijo, insultó, lamentó. Una a una caían las palabras a los pies de Iris que lloraba a la vez que se arrepentía.
- La palabra dicha no tiene retorno, le dijo león acercando sus hirientes labios a los mustios de ella.
Pateó las pabaras-gotas bebidas y vomitadas y se fue, con la boca vacía y el alma seca.

La peste de Camus

Albert Camus La peste (fragmento)" La ciudad, en sí misma, hay que confesarlo, es fea. Su aspecto es tranquilo y se necesita cierto tiempo para percibir lo que la hace diferente de las otras ciudades comerciales de cualquier latitud. ¿Cómo sugerir, por ejemplo, una ciudad sin palomas, sin árboles y sin jardines, donde no puede haber aleteos ni susurros de hojas, un lugar neutro, en una palabra?. El cambio de estaciones sólo se puede notar en el cielo. La primavera se anuncia únicamente por la calidad del aire o por los cestos de flores que traen a vender los muchachos de los alrededores; una primavera que venden en los mercados. (...)Oyendo los gritos de alegría que subían de la ciudad, Rieux tenía presente que esta alegría está siempre amenazada. Pues él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa.(...)La felicidad llegaba a toda marcha, el acontecimiento iba más deprisa que el deseo. Rambert sabía que todo iba a serle devuelto de golpe y que la alegría es una quemadura que no se saborea. "

PROPUESTA...

Días para estar adentro de casa y de uno mismo. Días en que uno revisa viejos papeles y se vuelve nostalgia mirando fotografías. Días en que quizás unos e anime a esbozar un manojo de palabras sobre un papel.
Por eso, si tenés algo para compartir: frase, poema, cuento, dibujo, comentario...envialo a
nuestro correo asi lo publicamos: bibliotecailliaescobar@gmail.com

LOS ESPERAMOS!

Poema de Luis Cernuda sobre SOLEDAD

Cómo llenarte, soledad, sino contigo misma...
De niño, entre las pobres guaridas de la tierra,
quieto en ángulo oscuro, buscaba en ti,
encendida guirnalda, mis auroras futuras
y furtivos nocturnos, y en ti los vislumbraba,
naturales y exactos, también libres y fieles,
a semejanza mía, a semejanza tuya, eterna soledad.
Me perdí luego por la tierra injusta
como quien busca amigos o ignorados amantes;
diverso con el mundo, fui luz serena y anhelo desbocado,
y en la lluvia sombría o en el sol evidente quería una verdad
que a ti te traicionase, olvidando en mi afán cómo las alas fugitivas
su propia nube crean. Y al velarse a mis ojos con nubes
sobre nubes de otoño desbordado la luz de aquellos días
en ti misma entrevistos, te negué por bien poco;
por menudos amores ni ciertos ni fingidos,
por quietas amistades de sillón y de gesto,
por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma,
por los viejos placeres prohibidos como los permitidos nauseabundos,
útiles solamente para el elegante salón susurrado,
en bocas de mentira y palabras de hielo.
Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona que yo fui,
que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones
ti me encuentro ahora, constelados hallazgos,
limpios de otro deseo, el sol, mi dios, la noche rumorosa,
la lluvia, intimidad de siempre, el bosque y su alentar pagano,
el mar, el mar como su nombre hermoso; y sobre todo ellos
cuerpo oscuro y esbelto, te encuentro a ti, tú, soledad tan mía,
y tú me das fuerza y debilidad como el ave cansada los brazos de la piedra.
Acodado al balcón miro insaciable el oleaje,
oigo sus oscuras imprecaciones, contemplo sus blancas caricias
y erguido desde cuna vigilante soy en la noche un diamante que gira
advirtiendo a los hombres, por quienes vivo, aún cuando no los vea;
y así, lejos de ellos, ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres,
roncas y violentas como el mar, mi morada,
puras ante la espera de una revolución ardiente o rendidas y dóciles,
como el mar sabe serlo cuando toca la hora de reposo que su fuerza conquista.
Tú, verdad solitaria, transparente pasión, mi soledad de siempre,
eres inmenso abrazo; el sol, el mar, la oscuridad, la estepa,
el hombre y su deseo, la airada muchedumbre, ¿qué son sino tú misma?
Por ti, mi soledad, los busqué un día; en ti, mi soledad, los amo ahora.

LAS COSAS de Jorge Luis Borges


El bastón, las monedas, el llavero,la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,
un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde
una ilusoria aurora.
¡Cuántas cosas,láminas, umbrales,
atlas, copas, clavos,nos sirven como tácitos esclavos,
ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.
Jorge Luis Borges

viernes 3 de julio de 2009

Aprendamos en casa, Una historia de amor réquete réquete vieja (Adriana Gallo)


Aprender en casa, es un espacio destinado a los alumnos y alumnas de la Argentina, a los docentes y a otros miembros de la comunidad educativa que tienen acceso a internet para trabajar contenidos educativos durante la suspensión de clases.

Este cuento es una actividad pensada para Nivel Inicial


Mariana estaba sentada a punto de tomar la leche cuando escuchó ruiditos... Era la abuela cuentacuentos, que estaba tomando unos mates calentitos en la cocina.

-Dale abue, dame uno.

A Mariana le encantaba matear con su abuela, porque mientras tanto, ella le contaba hermosos cuentos.

-¿Qué me vas a contar hoy, abue?

La abuela sonrió con una sonrisa de sandía, sentó a upa a Mariana y con paciencia de cuentacuentos... ¡perdón! de cuentahistorias, contó:

-¿Sabés Mariana? Te voy a contar la historia de algo que tengo muy bien guardadito, algo que para mí es casi un tesoro, como ese chupete que ya no usás, pero que querés tanto...

-¿Qué es abue? ¿Me lo mostrás?

-Es un recuerdo, cuando era chiquita como vos, mi abuela me lo regaló. ¿Sabés quién se lo regaló a ella? ¡Su abuela!

-Pero entonces... -dijo Mariana con ojos grandotes como uvas por el asombro- ¡es réquete viejo!

-Sí, es réquete viejo... Vamos a hacer una cosa: yo te lo traigo en una cajita y vos vas a tratar de adivinar qué es.

-No, no vale, decime vos.

-Solamente te voy a dar algunas pistas.

Y la abuela, casi en puntas de pie porque era petisa y no alcanzaba la parte alta del armario, bajó su tesoro y dijo con una voz muy misteriosa:

Lo usaban las damas
si tenían calor,
daba aire muy fresquito
y se hacía chiquitito.

-¡Ya sé abue! ¡Un ventilador!

-¡Pero no, Mariana! En esa época no había ventiladores, ni tele, ni video, ni radio - contestó la abuela riéndose mucho.

-¡Qué aburrido, abue!

-No te creas, como la gente no conocía todas esas cosas, se divertía de otras maneras...

-Pero entonces, qué es, contame -pidió Mariana.

-Acá va la segunda ayudita:

Señoritas y señoras lo usaban en las reuniones
en sus manos lo agitaban
y con él se apantallaban.

-¡Sí! ¡Ya adiviné! Es un a... a... ¿Cómo se llama, abue?

-Abanico.

-¡Eso! ¡Abanico! ¡Como el de mamá!

-¡Claro que sí! Sucede que algunas cosas que existían hace mucho tiempo se siguen usando hoy todavía. Otras, ya no están más.

-A ver... mostrame... ¿Quién dijiste que te lo había regalado?

-Me lo regaló mi abuela, y a su vez a ella se lo había regalado su abuela, que se llamaba Victoria. ¿Y sabés quién se lo regaló a Victoria?

-¡Contame vos!

-Es una historia de amor. A Victoria se lo había regalado Francisco. Él estaba tan enamorado de ella que cada vez que la veía el corazón le pegaba grandes saltos y vueltas carnero. ¡Se ponía tartamudo y se quedaba casi sin respirar! Él se quería casar con ella, pero tenía mucha vergüenza de decírselo.

-¿Y qué pasó entonces?- preguntó muy curiosa Mariana.

Y la abuela contó.

Victoria y Francisco vivieron hace mucho, mucho tiempo, aquí en esta ciudad, cuando Buenos Aires era la capital del Virreinato del Río de la Plata. En esa época las calles eran todas de barro y era muy difícil llegar rápido, porque tampoco existían los colectivos, ni los trenes, ni los autos; mucho menos los aviones. Ellos generalmente andaban en carretas o galeras tiradas por caballos, con ruedas muy grandes y redondas.

Francisco veía a Victoria pasear por la ciudad, con sus vestidos largos, su alegre sonrisa y su peinetón, siempre acompañada por la negrita Manuela. La negrita Manuela cebaba unos mates ¡riquísimos!

Las familias de Francisco y Victoria eran amigas, y se visitaban desde que ellos eran chiquitos. Cuando Francisco empezaba a hacerse hombre y ella señorita, él se animó a declararle su amor y lo hizo regalándole este abanico. Entonces le dijo: "No lo pierdas nunca".

Los papás de ellos se pusieron muy contentos y decidieron organizar una gran fiesta. Compraron muchas velas para iluminar bien el salón. La negrita Manuela limpió tanto la casa, que todo parecía brillar. También cocinó muy ricos pastelitos y empanadas.

Al fin llegó la esperada noche del casamiento. Como era una calurosa noche de verano, Victoria usó el abanico que le había regalado Francisco, que le sirvió para aliviar en parte tanto calor. Esa noche ella le prometió que lo guardaría con mucho amor para la hija que tuviesen y para la nieta que llegaría más tarde.

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Alfonso de Lamartine, El lago



Así siempre empujados hacia nuevas orillas,
en la noche sin fin que no tiene retorno,
¿no podremos jamás en el mar de los tiempos
echar ancla algún día?

Lago, apenas el año ya concluye su curso
y muy cerca del agua donde yo le di cita,
mira, vengo a sentarme solo sobre esta piedra
donde ayer se sentaba.

Tú bramabas así bajo estas mismas rocas,
te rompías con furia en su herido costado;
así el viento arrojaba tus oleajes de espuma
a sus pies adorados.

Una tarde, ¿te acuerdas?, en silencio bogaba
entre el agua y los cielos a lo lejos se oía
solamente el rumor de los remos golpeando
tu armonioso cristal.

De repente una música que ignoraba la tierra
despertó de la orilla encantada los ecos;
prestó oídos el agua y la voz tan amada
pronunció estas palabras:

«Tiempo, no vueles más. Que las horas propicias
interrumpan su curso.
¡Oh, dejadnos gozar de las breves delicias
de este día tan bello!

Todos los desdichados aquí abajo os imploran:
sed para ellos muy raudas.
Con los días quitadles el mal que les consume;
olvidad al feliz.

Mas en vano yo pido unos instantes más,
ya que el tiempo me huye.
A esta noche repito: "Sé más lenta", y la aurora
ya disipa la noche.

¡Oh, sí, amémonos, pues, y gocemos del tiempo
fugitivo, de prisa!
Para el hombre no hay puerto, no hay orillas del tiempo,
fluye mientras pasamos.»

Tiempo adusto, ¿es posible que estas horas divinas
en que amor nos ofrece sin medida la dicha
de nosotros se alejen con la misma presteza
que los días de llanto?

¿No podremos jamás conservar ni su huella?
¿Para siempre pasados? ¿Por completo perdidos?
Lo que el tiempo nos dio, lo que el tiempo ha borrado,
¿no lo va a devolver?

Fernando Toledo, Barricadas

Acaso diga y escriba y repita
Y gaste con la tinta y la voz nombres
Que no harán otro gesto que extraviar
Las llaves de algún reino sordomudo
Esto es un simulacro Nada puede
Más que parir largas filas de hormigas
Letras Señales de humo contra el mundo
Esquivo que no puede ser tocado
Pero acaso escriba mientras la noche
Estrecha el vínculo con esta casa
Que alimenta ecos como nodriza
De leches oscuras Acaso escriba
Describa una fruta en la mesa un grifo
Denuncie la distancia entre las cosas
/Nada pierde su cerrada unidad/
Acaso insista en poner por escrito
Formas figuras círculos viciosos
Y un sistema que sigue funcionando
Aire & vacío: El paisaje & el cuarto
Sostenes de una ficción pulmonar
Por la que el lenguaje respira pruebas
De estar asido aún a lo posible
Por eso acaso vuelva a repetir
El acto de calzarme una corona
Engarzada con palabras opacas
/Hegel: «El hecho primero mediante
El que Adán conquistó los animales
Fue imponerles un nombre Mejor dicho
Los aniquiló en su propia existencia»/
Pero este verso no sabe matar
Y menos sabe nacer el poema
Acaso entonces sólo gaste tinta
Y dibuje un mapa para extraviarme
En laberintos negros sobre blancos
Use como un manco una mano sola
Cómplice en el motín del alfabeto
Acaso diga y repita y escriba
Y en la saliva del habla se seque
El agua de este vaso que pronuncio
/La boca tiene sed y tiene lengua
Para beberse de un trago el silencio/
Acaso escriba largas despedidas
Reciba el último adiós de lo dicho
Porque decir es como abandonar
Porque escribir es elegir la sombra
Que acecha donde no llegan los ojos
Porque la red que arrojo de vocablos
Y acaso lo que hablo cuando sueño
Deba decirse escribirse caerse
Acaso porque sí o porque no
Porque las células siguen muriendo
Y es un hilo de sangre la escritura
Que ignora la ley recia de lo útil
Acaso porque arrecia el aire frío
De este diálogo entre adentro y afuera
Acaso escriba de nuevo y de nuevo
Diga y repita la primera letra:
Es lo que tengo Lo demás se ha ido.

José Agustín Goytisolo, Esa flor instantánea


Miedo a perderse ambos
vivir uno sin otro:
miedo a estar alejados
en el viento en la niebla
en los pasos del día
en la luz del relámpago
en cualquier parte. Miedo
que les hace abrazarse
unirse en este aire
que ahora juntos respiran.
Y se buscan y buscan
esa flor instantánea
que cuando se consigue
se deshace en un soplo
y hay que ir a encontrar otras
en el jardín umbrío.
Miedo; bendito miedo
que propicia el deseo
la agonía y el rapto
de los que mueren juntos
y resucitan luego.

Emergencia Sanitaria, La Biblioteca permanecerá cerrada



Debido a la epidemia de Influenza A H1N1 que está se padeciendo en todo el país, la Municipalidad de Escobar luego de declarar la Emergencia Sanitaria en el distrito, dispuso una serie de medidas destinadas a salvaguardar la salud de todos los vecinos, maximizando e intensificando todas y cada una de las precauciones necesarias para limitar las condiciones que posibiliten los contagios interpersonales.

Teniendo en cuenta la actual situación de transmisibilidad del virus, y su alta circulación en Capital Federal, y en el primero y segundo cordón del conurbano bonaerense; como así también la recomendación por parte de los especialistas de la Salud de evitar concurrir a lugares donde haya aglomeración de personas, la Municipalidad de Escobar, mediante Decreto Nº 1035/09, dispuso entre otras medidas, el cierre de todas las dependencias municipales, manteniendo las guardias de los servicios esenciales de las Secretarías de Salud, Desarrollo Social y Medio Ambiente; de Gobierno; de Obras y Servicios Públicos, de Hacienda e Ingresos Públicos; a partir del 2 de Julio del 2009.


Los esperamos, como siempre, por aquí en el Blog de la Biblioteca Arturo Illia.


miércoles 1 de julio de 2009

Roberto Arlt, AGUAFUERTES PORTEÑAS


LA TRISTEZA DEL SABADO INGLES

¿Será acaso, porque me paso vagabundeando toda la semana, que el sábado y el domingo se me antojan los días más aburridos de la vida? Creo que el domingo es aburrido de puro viejo y que el sábado inglés es un día triste, con la tristeza que caracteriza a la raza que le ha puesto su nombre.
El sábado inglés es un día sin color y sin sabor; un día que "no corta ni pincha" en la rutina de las gentes. Un día híbrido, sin carácter, sin gestos.
Es día en que prosperan las reyertas conyugales y en el cual las borracheras son más lúgubres que un "de profundis" en el crepúsculo de un día nublado. Un silencio de tumba pesa sobre la ciudad. En Inglaterra, o en países puritanos, se entiende. Allí hace falta el sol, que es, sin duda alguna, la fuente natural de toda alegría. Y como llueve o nieva, no hay adonde ir; ni a las carreras, siquiera. Entonces la gente se queda en sus casas, al lado del fuego, y ya cansada de leer Punch, hojea la Biblia.
Pero para nosotros el sábado inglés es un regalo modernísimo que no nos convence. Ya teníamos de sobra con los domingos. Sin plata, sin tener adonde ir y sin ganas de ir a ninguna parte, ¿para qué queríamos el domingo? El domingo era una institución sin la cual vivía muy cómodamente la humanidad.
Tata Dios descansó en día domingo, porque estaba cansado de haber hecho esta cosa tan complicada que se llama mundo. Pero ¿qué han hecho, durante los seis días, todos esos gandules que por ahí andan, para descansar el domingo? Además, nadie tenía derecho a imponernos un día más de holganza. ¿Quién lo pidió? ¿Para qué sirve?
La humanidad tenía que aguantarse un día por semana sin hacer nada. Y la humanidad se aburría. Un día de "flaca" era suficiente. Vienen los señores ingleses y, ¡qué bonita idea!, nos endilgan otro más, el sábado.
Por más que trabaje, con un día de descanso por semana es más que suficiente. Dos son insoportables, en cualquier ciudad del mundo. Soy, como verán ustedes, un enemigo declarado e irreconciliable del sábado inglés.


Corbata que toda la semana permanece embaulada. Traje que ostensiblemente tiene la rigidez de las prendas bien guardadas. Botines que crujían. Lentes con armadura de oro, para los días sábado y domingo. Y tal aspecto de satisfacción de sí mismo, que daban ganas de matarlo. Parecía un novio, uno de esos novios que compran una casa por mensualidades. Uno de esos novios que dan un beso a plazo fijo.
Tan cuidadosamente lustrados tenía los botines que cuando salí del coche no me olvidé de pisarle un pie. Si no hay gente el hombre me asesina.
Después de este papanatas, hay otro hombre del sábado, el hombre triste, el hombre que cada vez que lo veo me apena profundamente.
Lo he visto numerosas veces, y siempre me ha causado la misma y dolorosa impresión.
Caminaba yo un sábado por una acera en la sombra, por la calle Alsina –la calle más lúgubre de Buenos Aires– cuando por la vereda opuesta, por la vereda del sol, vi a un empleado, de espaldas encorvadas, que caminaba despacio, llevando de la mano una criatura de tres años.
La criatura exhibía, inocentemente, uno de esos sombreritos con cintajos, que sin ser viejos son deplorables. Un vestidito rosa recién planchado. Unos zapatitos para los días de fiesta. Caminaba despacio la nena, y más despacio aún, el padre. Y de pronto tuve la visión de la sala de una casa de inquilinato, y la madre de la criatura, urea mujer joven y arrugada– por las penurias, planchando los cintajos del sombrero de la nena.
El hombre caminaba despacio. Triste. Aburrido. Yo vi en él el producto de veinte años de garita con catorce horas de trabaja y un sueldo de hambre, veinte años de privaciones, de. sacrificios estúpidos y del sagrado terror de que lo echen a la calle. Vi en él a Santana, el personaje de Roberto Mariani.
Y en el centro, la tarde del sábado es horrible. Es cuando el comercio se muestra en su desnudez espantosa. Las cortinas metálicas tienen rigideces agresivas.
Los sótanos de las casas importadoras vomitan hedores de brea, de benzol y de artículos de ultramar. Las tiendas apestan a goma. Las ferreterías a pintura. El cielo parece, de tan azul, que está iluminando una factoría perdida en el África. Las tabernas para corredores de bolsa permanecen solitarias y lúgubres. Algún portero juega al mus con un lavapisos a la orilla de una mesa. Chicos que parecen haber nacido por generación espontánea de entre los musgos de las casas–bancas, aparecen a la puerta de "entrada para empleados" de los depósitos de dinero. Y se experimenta el terror, el espantoso terror de pensar que a estas mismas horas en varios países las gentes se ven obligadas a no hacer nada, aunque tengan ganas de trabajar o de morirse.
No, sin vuelta de hoja; no hay día más triste que el sábado inglés ni que el empleado que en un sábado de éstos está buscando aún, a las doce de la noche, en una empresa que tiene siete millones de capital, ¡un error de dos centavos en el balance de fin de mes!

martes 30 de junio de 2009

EL PORTON de Ledo Ivo

El portón se abre el día entero pero en la noche yo mismo lo cierro.No espero ningún visitante nocturno a no ser el ladrón que salta el muro de los sueños.La noche es tan silenciosa que me hace escuchar el nacimiento de los manantiales en los bosques.Mi cama blanca como la vía láctea es breve para mí en la noche negra.Ocupo todo el espacio del mundo. Mi mano desatenta derriba una estrella y ahuyenta un murciélago.El latir de mi corazón intriga a las lechuzas que, en las ramas de los cedros, rumian el enigmad el día y de la noche paridos por las aguas.En mi sueño de piedra quedo inmóvil y viajo.Soy el viento que palpa las alcachofas y enmohece los arreos colgados en el establo.Soy la hormiga que, guiada por las estaciones,respira los perfumes de la tierra y el océano.Un hombre que sueña es todo lo que no es:el mar que deterioran los navíos,el silbo negro del tren entre hogueras,la mancha que oscurece el tambor de queroseno.Si antes de dormir cierro mi portón en el sueño se abre. Quien no vino de día pisando las hojas secas de los eucaliptos viene de noche y conoce el camino, igual que los muertos que aunque jamás verán, saben dónde estoy–cubierto por una mortaja, como todos los que sueñan se agitan en la oscuridad, gritan palabras que huyeron del diccionario y respiran el aire de la noche que huele a jazmín y a dulce estiércol fermentado.Los visitantes indeseables atraviesan las puertas atrancadas y las persianas que filtran el paisaje de la brisa y me rodean.¡Oh misterio del mundo!, ningún candado cierra el portón de la noche.En vano fue que al anochecer pensara en dormir solo protegido por el alambre de púas que cerca mis tierras y por mis perros que sueñan con los ojos abiertos.En la noche, una simple brisa destruye los muros de los hombres.Aunque mi portón amanece cerradosé que alguien lo abrió, en el silencio de la noche,y asistió en lo oscuro a mi sueño inquieto.

sábado 27 de junio de 2009

Natália Correia, Oscura castidad


Una oscura e inquieta castidad
puso una flor para mí en el jardín más secreto
en un horizonte de gracia y claridad
intangible y próximo.
Promesa estática en la luz de la luna
de la densidad en mí corpórea
no es la culpa, es la memoria
de la primera mañana del pecado
sin Eva y sin Adán.
Sólo el fruto probado
y la serpiente enroscada
en mi soledad.

Ledo Ivo,El sueño de los peces


No puedo admitir que los sueños
sean privilegio de las criaturas humanas.
Los peces también sueñan
En el lago pantanoso, entre pestilencias
que aspiran a la densa dignidad de la vida,
sueñan con los ojos abiertos siempre.

Los peces sueñan inmóviles, la bienaventuranza
del agua fétida. No son como los hombres, que se agitan
en sus lechos estropeados. En verdad,
los peces difieren de nosotros, que todavía no aprendemos a soñar.
Y nos debatimos como ahogados en el agua turbia
entre imágenes hediondas y espinas de peces muertos.

Junto al lago que yo mandé cavar,
volviendo la realidad a un incómodo sueño de infancia
pregunto al agua oscura. Las tilapias se ocultan
de mi sospechoso mirar de propietario
y se resisten a enseñarme cómo debo soñar.

Pablo Neruda, Tu risa


Quítame el pan, si quieres,
quítame el aire, pero
no me quites tu risa.

No me quites la rosa,
la lanza que desgranas,
el agua que de pronto
estalla en tu alegría,
la repentina ola
de plata que te nace.

Mi lucha es dura y vuelvo
con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mi todas
las puertas de la vida.

Amor mío, en la hora
más oscura desgrana
tu risa, y si de pronto
ves que mi sangre mancha
las piedras de la calle,
ríe, por que tu risa
será para mis manos
como una espada fresca.

Junto al mar en otoño,
tu risa debe alzar
su cascada de espuma,
y en primavera, amor,
quiero tu risa como
la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa
de mi patria sonora.

Ríete de la noche,
del día, de la luna,
ríete de las calles
torcidas de la isla,
ríete de este torpe
muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro
los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van,
cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera
pero tu risa nunca
porque me moriría.

Jorge Leonidas Escudero, La competencia


Decimeló de frente no como m' enteré,
que te juntás con loj de siempre
a tomar vino en lo de y anduviste
sacándome 'l cuero.
¿Qué bonito no?
Es que qué te hice yo como no sea nada
tengo que ver con vos.
Entiendo lo que te pasa. Claro,
le tenés miedo a mi presencia,
vendés verdura en el barrio
y yo hago lo mismo en l' otra cuadra.
Te ha garrao la desconfianza y creés
que vas a perder plata y no es así,
vos hacé lo tuyo y dejame a mí
que venda papas al precio que se escurra.
Ninguno de los dos somos dueños de la calle.
Ntonces lo más propio
es que cada uno atienda su quiosco
sin robarle clientes a nadies

Jorge Leonidas Escudero, nació en San Juan en 1920

Gioconda Belli, Uno no escoge


Uno no escoge el país donde nace;
pero ama el país donde ha nacido.

Uno no escoge el tiempo para venir al mundo;
pero debe dejar huella de su tiempo.

Nadie puede evadir su responsabilidad.

Nadie puede taparse los ojos, los oidos,
enmudecer y cortarse las manos.

Todos tenemos un deber de amor que cumplir,.
una historia que nacer
una meta que alcanzar.

No escogimos el momento para venir al mundo:
Ahora podemos hacer el mundo
en que nacerá y crecerá
la semilla que trajimos con nosotros.

Alfonsina Storni, Este Libro



Me vienen estas cosas del fondo de la vida:
Acumulado estaba, yo me vuelvo reflejo...
Agua continuamente cambiada y removida;
Así como las cosas, es mudable el espejo.

Momentos de la vida aprisionó mi pluma,
Momentos de la vida que se fugaron luego,
Momentos que tuvieron la violencia del fuego
O fueron más livianos que los copos de espuma.

En todos los momentos donde mi ser estuvo,
En todo esto que cambia, en todo esto que muda,
En toda la sustancia que el espejo retuvo,
Sin ropajes, el alma está limpia y desnuda.

Yo no estoy y estoy siempre en mis versos, viajero,
Pero puedes hallarme si por el libro avanzas
Dejando en los umbrales tus fieles y balanzas:
Requieren mis jardines piedad de jardinero.

Miguel Repiso (Rep)

viernes 26 de junio de 2009

Bartolomé Leonardo de Argensola, Si amada quieres ser, Lícoris ama;



Si amada quieres ser, Lícoris, ama;

que quien desobligando lo pretende,

o las leyes de amor no comprehende,

o a la naturaleza misma infama.

Afectuoso el olmo a la vid llama,

con ansias de que el néctar le encomiende,

y ella lo abraza y sus racimos tiende

en la favorecida ajena rama.

¿Querrás tú que a los senos naturales

se retiren avaros los favores,

que (imitando a su Autor) son liberales?

No en sí detengan su virtud las flores,

no su benignidad los manantiales,

ni su influjo las luces superiores.

Nicolás Guillén, Canción


¡De qué callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera!
(Yo, muriendo.)

Y de qué modo sutil
me derramó en la camisa
todas las flores de abril.

¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera la primavera?
(No soy tanto.)

En cambio, ¡qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!

¡De qué callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera!
(Yo, muriendo.)

Andrés Cascioli

Eduardo Galeano, Espejos Una historia casi universal (fragmentos)


Escribir no

Unos cinco mil años antes de Champollion, el dios Thot viajó a Tebas y
ofreció a Thamus, rey de Egipto, el arte de escribir. Le explicó esos jeroglíficos, y
dijo que la escritura era el mejor remedio para curar la mala memoria y la poca
sabiduría.
El rey rechazó el regalo:
—¿Memoria? ¿Sabiduría? Este invento producirá olvido. La sabiduría está en la
verdad, no en su apariencia. No se puede recordar con memoria ajena. Los hombres
registrarán, pero no recordarán. Repetirán, pero no vivirán. Se enterarán de muchas
cosas, pero no conocerán ninguna.

Escribir sí

Ganesha es panzón, por lo mucho que le gustan los caramelos, y tiene
orejas y trompa de elefante. Pero escribe con manos de gente.
Él es maestro de iniciaciones, el que ayuda a que la gente empiece sus
obras. Sin él, nada en la India tendría comienzo. En el arte de la escritura, y en
todo lo demás, el comienzo es lo más importante. Cualquier principio es un
grandioso momento de la vida, enseña Ganesha, y las primeras palabras de una
carta o de un libro son tan fundadoras como los primeros ladrillos de una casa o
de un templo.

Juan Marsé, La isla del libro y el día del tesoro


Veo sentada ante mí, en casa, a la joven estudiante de robustas rodillas y nervioso bolígrafo que me visita para anotar en su cuaderno gravísimos datos sobre mis novelas con destino a su tesina; la veo parpadear, confusa, ante mis delgadas respuestas (que no encajan en su vasto y complicado plan de estudios: le digo, por ejemplo, que el Pijoaparte jamás se propuso desenmascarar a la burguesía catalana, sino simplemente enamorar a Teresa), la veo cotejar notas, alterar esquemas, rectificar planteamientos, desorientada, y yo, algo entristecido, me pregunto quién la ha desorientado, cuándo y cómo ha perdido esa muchacha el placer de leer. Afirma que la novela le gustó, pero se nota que no lo pasó bien leyéndola, y lo que es peor, ya no considera importante el pasárselo bien leyendo novelas. Entonces, ¿quién o quiénes le quitaron a esa chica el deseo de disfrutar con un libro, dejándole sólo la obligación de aprender? ¿Aprender qué, además? ¿Sociología, semiótica y semiología, estructuralismo, sentido y forma, relaciones metalingüísticas, perspectiva exógena y estructura interna?

Por un breve instante, horribles fantasmas de posibles tesinas pasadas y futuras desfilan por mi mente con extravagantes títulos: El significado de los toros y de la humilde patata en la poesía de Miguel Hernández - Estructura, calor y sabor de las magdalenas en la obra de Proust - El Pijoaparte hijo natural semiótico de Henry James, con permiso de Félix de Azúa - Los silencios de Moby Dick y su relación metalingüística con la pata de palo de John Silver y con el mezcal y los barrancos de la prosa de Malcolm Lowry - Madame Flaubert soy yo, dijo Federico García Lorca.

¡Maldición, estamos rodeados! Así es imposible leer, hay que saber demasiadas cosas, hay que amueblar la mente de bidets teóricos, hay que ser experto en demasiadas chorradas -le digo a la desilusionada estudiante de graves rodillas y afanoso bolígrafo. Se han empeñado ellos, los malditos tambores de las cátedras y de los institutos, los avinagrados columnistas de diarios de provincias, los rastreadores de estilos y figuras de la alfombra, los rebuznos de la crítica trascendente y los cuarenta años de incultura franquista, en convertir la lectura de un libro en cualquier cosa menos en un placer, un acto libre y espontáneo, una aventura personal con la imaginación. ¿Quieres un consejo? Tira por la borda ese cuaderno y ese bolígrafo y ponte a leer, sobre estas rodillas sojuzgadas de estudiante aplicada, y con ojos infantiles a ser posible, renovada la capacidad de asombro, el sentido de la vida y la imaginación penetrante, otra vez, "La isla del tesoro". Callarán los bobos tambores eruditos y recobrarás el tesoro de leer.

Leopoldo Marechal, por Felipe Pigna


El 11 de julio de 1900 nace LEOPOLDO MARECHAL, en Humahuaca 464, Buenos Aires. Sus padres son Alberto Marechal, uruguayo, de ascendencia francesa, y Lorenza Beloqui, argentina, de ascendencia vasca. Hijo primogénito, tiene dos hermanos: Hortensia y Alberto. Su infancia es feliz. A partir de los diez años viaja a Maipú, localidad de la provincia de Bucnos Aires, todos los veranos, invitado por sus tíos Francisco Mugica y Martina Beloqui.
Aprende a amar las tareas del campo, la vida sencilla y las gentes del lugar, muchas de las cuales están retratadas en sus poemas. Los chicos del lugar lo llaman "Buenos Aires" por ser de la Capital. Ese recuerdo lo lleva a darle el apellido Buenosayres a su personaje Adán.
En 1913 terminada la escuela primaria quiere inscribirse en la secundaria. Las autoridades educativas no se lo permiten por no tener la edad reglamentaria. Debe esperar dos años. Intenta trabajar en una fábrica y a los pocos días es despedido porque el dueño lo encuentra arengando al personal para que pida mejoras salariales. Se dedica entonces, junto a su hermana Hortensia, a cultivar lechugas en el huerto familiar. Desde 1910 los Marechal viven en Buenos Aires, en Monte Egmont 280, hoy Tres Arroyos.
En 1916 ingresa al Instituto Mariano Acosta. Su padre muere en julio de 1919, víctima de una fiebre mal curada, por no poder faltar al trabajo y perder su jornal. La familia Marechal enfrenta un difícil trance. No existían entonces leyes sociales que ampararan a los trabajadores.
Los Marechal, de común acuerdo, resuelven que Leopoldo seguirá estudiando: está por recibirse de maestro. Su hermano menor Alberto va a trabajar a la fábrica, lugar del padre. Al poco tiempo Leopoldo ingresa en la Biblioteca Popular Alberdi como bibliotecario.
En abril de 1921 comienza a dar clases en la escuela "Juan B. Peña", ubicada en la calle Trelles 948. En 1922 publica su primer libro de poemas los aguiluchos e inicia su vida bohemia, junto con su amigo Horacio Schiavo y otros. Se conecta a la revista Proa, en 1923, y participa activamente en el movimiento vanguardista argentino.
En 1925 inicia su colaboración en la revista Martín Fierro. Desea viajar a Europa; su madre y hermanos le ayudan a ahorrar para lograr su cometido. En 1926, una vez publicado su segundo libro Días como flechas, viaja a España. Toma contacto con escritores de la Gaceta Literaria. Se traslada a París donde se reúne con varios artistas plásticos y poetas argentinos amigos. Entre ellos están José Fioravanti, Francisco Luis Bernárdez, Antonio Vallejo y Jacobo Fijman.
Al regresar a Argentina retoma la docencia e ingresa como redactor fundador del diario El Mundo, donde trabaja hasta 1929, en que funda Libra, junto a Francisco Luis Bernárdez, revista de la que sale un sólo número.
Viaja por segunda vez a Europa. Su familia le comunica el haber ganado el Primer Premio Municipal de Poesia por su libro Odas para el hombre y la mujer, que festeja alegremente con sus amigos en París. Visita Italia y busca las huellas de Dante.
En 1931, ya en Argentina, continúa escribiendo Adán Buenosayres que había iniciado en París, conoce a María Zoraida Barreiro, joven profesora de letras y se integra en el grupo de los Cursos de Cultura Católica, particularmente, el Convivio en el que se cultivaba un sentido espiritual y optimista, pleno de humorismo inteligente.
Todos los domingos, junto a su novia, María Zoraida Barreiro, escucha misa en la Iglesia Nuestra Señora de los Buenos Aires, donde se casa el 8 de enero de 1934. El hogar de Leopoldo y Zoraida es alegre, vital. Ambos luchan juntos en la docencia para mejorar su situación. Suelen hacer reuniones donde se encuentran amigos y familiares, cantan y bailan tangos y danzas españolas. Ludmila y José Fioravanti son algunos de los asiduos concurrentes a estas reuniones. Viven en México 3306.
Continúa con su tarea docente y edita Laberinto de amor (1936), Poemas australes (1937), con los que gana el tercer premio nacional de poesia. le siguen Historia de la calle corrientes (1937), Descenso y ascenso del alma por la belleza (1939), El niño Dios (]940). Con el Centauro y sonetos a Sophia (1940) recibe el Primer Premio Nacional de Poesia.
En 1943 le ofrecen la presidencia del Consejo General de Educación de la Provincia de Santa fe. se edita Vida de Santa Rosa de Lima. Al año, Ignacio Braulio Anzoátegui lo invita a colaborar en la Secretaría Nacional de Cultura. su obra poética empieza a reeditarse en versiones antológicas, tales como La rosa en la balanza (1944) y El viaje de la primavera (1945).
En plena juventud, en 1947, fallece su esposa, dejando dos niñas pequenas. Sufre una fuerte conmoción, se enfrasca aún más en su trabajo, reelabora su tan postergado Adán Buenosayres, que ve la luz en 1948. Ese mismo año viaja a Europa y dicta conferencias en Madrid y Roma, sus tareas son oficiales y acompaña al profesor Jorge Arizaga, Secretario de Educación.
El 8 de diciembre de 1948 sufre un gran accidente automovilístico, en las cercanías de Torquemada. Antes de dejar España recibe la condecoración de Alfonso El Sabio.
Se asombra y decepciona por el gran silencio creado en torno de su amada novela Adán Buenosayres. Por esos tiempos José María Castiñeira de Dios le presenta a Juana Elvia Rosbaco de Paoloni, profesora de letras.
Escribe el Canto a San Martín al que le pone música el brillante compositor Julio Perceval. Se estrena en el Cerro de la Gloria, el 30 de diciembre de 1950.
Inicia su convivencia con Juana Elvia Rosbaco, quien, con su consentimiento interna en un colegio religioso a las dos niñas Marechal, a cientos de kilómetros de Buenos Aires. Esta circunstancia lo lleva a distanciarse de su madre y hermanos, que no están de acuerdo con el trato dado a las pequeñas hijas. En 1951 se estrena, en el Teatro Nacional Cervantes, Antigona Vélez que luego recibirá el Primer Premio Nacional de Teatro.
Cuando la Dirección General de Cultura se transforma en Secretaría le dan un cargo de inferior jerarquía. Leopoldo Marechal queda a cargo de la Dirección de Ensenanza Artística. El 24 de marzo de 1953 fallece su madre.
Comienza paulatinamente su aislamiento, que recrudece al jubilarse, tras la caída del gobierno del General Perón.
Sus amigos de siempre, José Fioravanti, Ignacio Anzoátegui, Ilka Krupkin, Horacio Schiavo, Osvaldo Dondo y otros lo llaman para verlo y les niega el acceso a su casa de la que casi ni sale.
Se autodefine "el poeta depuesto". Continúa trabajando y se conocen cuadernillos independientes de La Poética (1959), La Patria (1960), La Alegropeya (1962). Comienza a relacionarse con nuevos escritores y recibe la visita de jóvenes interesados en su obra poética y en su Adán Buenosayres, que se estudia en la universidad. Antigona Velez se conoce en París, en 1962, con puesta de Juan Oscar Ponferrada. En 1965 se edita su segunda novela El banquete de Severo Arcángelo por la que recibe el Premio Forti Glori. Publica el Heptameron, Antigona velez y Las tres caras de venus y Cuaderno de navegacion (1966).
En 1967 viaja a Cuba invitado por la Casa de las Américas para formar parte del jurado del certamen anual de literatura. En noviemhre del mismo año se estrena La batalla de José Luna bajo la inteligente dirección de Jorge Petraglia quien, entre otras obras que le facilitó Marechal, elige la mencionada Publica Autopsia de creso y el Poema de robot.
El 26 de junio de 1970, víctima de un síncope, muere en el mismo departamento de Rivadavia al 2300 donde años antes falleciera su esposa María Zoraida. Estaba en imprenta su tercera novela Megafón o la Guerra que ve la luz un mes después. Deja una decena de obras de teatro inéditas: El arquitecto del honor, El superhombre, Alijerandro, Mayo el seducido, Muerte y epitafio de belona, Don alas o la virtud, Un destino para salome, La parca, Estudio en ciclope, El mesias, y se sabe que estaba trabajando en El empresario del caos (novela).